KC 3/10: 105 yenes: reciclando la cultura popular

10 10 2011

En la tercera parte de mi exploración sociológica de Japón le tocó el turno a la cultura popular, donde aproveché para hablar de las tiendas de segunda mano, en especial de la cadena Book-Off. Si se sabe lo que se busca, en estos lugares pueden encontrarse pequeños tesoros a precios muy razonables, por lo que esta cadena en particular se convirtió en uno de mis lugares favoritos donde ir a matar el tiempo. Además las había por todas partes, por lo que siempre valía la pena echar una ojeada para ver si encontrabas ese objeto codiciado (libro, CD, DVD…) que tanto hacía que buscabas…

Originalmente publicado en Keihan Chronicle el 7 de octubre del 2009.

Es un hecho reconocido que Japón genera y consume toneladas de cultura popular de todo tipo: Manga, música, moda… todo lo que uno pueda imaginar. Mucha de esa mercancía generada por la industria del entretenimiento es consumida en masa por todo tipo de gente, pero al final acaba siendo desechada por aquellos quienes pagaron por ella. Las razones pueden ser muy variadas: puede que la compra de cierto producto se debiera a una moda puntual, que su propietario se aburriera de ello, o simplemente que no tuviese el espacio suficiente para almacenar todo lo que compra. Sea cual sea la razón, la verdad es que un buen volumen de esos productos acaban o bien en la basura, o bien en tiendas de segunda mano.

En el último caso, es difícil imaginar la razón por qué la  gente se molesta en vender por unas escasas monedas algún CD o libro por el que pagaron algunos miles de yenes, y que acabará siendo vendido por un precio que puede abarcar entre un tercio del precio original hasta un mero 3% en los casos más extremos.

Hace relativamente poco muchos de estos valían más de 3.000¥

Las tiendas de segunda mano de este tipo de material (principalmente CDs, DVDs, libros, manga y videojuegos) pueden encontrarse por todo Japón, siempre con estanterías repletas de material tanto nuevo como antiguo. Allí, todas esas cosas reciben una nueva oportunidad de acabar en manos de coleccionistas entusiastas, compradores casuales, o hasta gente que simplemente está de paso y busca algo con que distraerse. En cualquier caso, esta representa una vía importante de consumo de cultura popular, probablemente la más económica.

¿Librería o biblioteca?

A pesar de ello, aunque por unos míseros 105 yenes cualquiera puede hacerse con un tomo de manga en perfectas condiciones y llevárselo a casa, muchos prefieren quedarse allí de pie en frente de la estantería leyendo un volumen tras otro de cabo a rabo. Esta práctica, conocida como tachiyomi (立ち読み), casi puede considerarse como un “deporte nacional” practicado por todo tipo de personas.

                           El tachiyomi vendría a ser algo así, pero sin los trajes de marciano

La velocidad en que se mueve la industria del entretenimiento en Japón alimenta este tipo de lugares, que se convierten en el destino natural para todo aquello que ya no está a la última. Una pregunta que se podría formular entonces sería: ¿Qué pasará con todos esos CDs y libros unos meses después de ser comprados? ¿Volverán a su punto de partida en un bucle indefinido o bien acabarán olvidados en algún rincón? Estas preguntas no son de fácil resolución, pero lo que es seguro es que todo este mundo representa una capa más del vasto grueso que es la cultura popular en Japón, seguramente no la más superficial, pero sin duda una de gran importancia.

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KC 2/10: Vecindario en Hirakata

6 10 2011

En esta ocasión, una vez más aclimatado al sitio, me tocó hablar le la ciudad en la que vivo. Esas fueron mis impresiones del primer mes y medio en Hirakata.

Originalmente publicado en Keihan Chronicle el 29 de setiembre del 2009.

Yo vivo en Hirakata, la misma ciudad donde se encuentra la universidad de Kansai Gaidai. Si nos ceñimos a los datos, Hirakata es una ciudad con más de 400.000 habitantes, y eso no es una cifra nada despreciable, especialmente si se compara con mi ciudad natal, que cuenta con apenas la mitad de habitantes. A pesar de ello, cuando hablo de Hirakata con algunos de mis compañeros japoneses de la universidad, a menudo oigo expresiones como “Hirakata es un pueblo rural, de campo” (lo que se entendería por la expresión japonesa ‘inaka’).

¿Ciudad o pueblo?

Al principio es una afirmación un tanto chocante, pero una vez has pateado un poco el sitio entiendes lo que quieren decir. Independientemente de lo grande sea, puedes sentirte como si pasearas por un pueblo. Callejones silenciosos, campos de arroz en los sitios más inesperados, poca gente por las calles… ¿Dónde se esconde ese casi medio millón de personas? Incluso en el centro, en los alrededores de la Estación de Hirakata, es raro ver multitudes. En resumen, por lo que he podido ver en el mes y medio que llevo en Hirakata, puedo decir que se trata de una ciudad más bien “poco urbana”.

Nada de multitudes
El término de ciudad poco urbana puede sonar extraño, pero no es necesariamente algo malo. Estando situada a apenas 30 minutos de súper-urbes como Osaka y Kyoto, ¿quién necesita calles atestadas, luces de neón y altavoces ruidosos? Una zona tranquila es necesaria, aunque en ocasiones pueda inspirar aburrimiento. Por la poca gente que puede verse en las calles durante el día uno puede imaginarse que muchos dejan cada mañana sus casas para ir a trabajar fuera, quizás en las grandes ciudades dónde los negocios y las grandes empresas se reúnen, incansables metrópolis que nunca duermen. Sin embargo esas personas tienen un lugar tranquilo donde volver y deshacerse del estrés acumulado durante el día, un lugar al que llamar “dulce hogar”. Hirakata es sólo un ejemplo más de ese tipo de lugares, pero como hogar de tantos miles de personas que es (entre las que me podría incluir a mí mismo), es también un lugar muy especial, una comunidad bien definida con su propia identidad, al fin y al cabo.

La paz se respira en el aire





KC 1/10: Primeras impresiones de Japón

2 10 2011

Encontrar un tema para escribir es uno de los mayores quebraderos de cabeza que puede tener un aspirante a blogger. Yo ya he demostrado ser bastante nefasto en este aspecto, pero nunca abandono del todo e intento esforzarme para mantener esto vivo.

Para intentar resucitar esto un poco pensé en recuperar los artículos (escritos originariamente en inglés) que escribí en un el blog de la asignatura de Antropología Visual que tomé en mi primer semestre en Japón (Verano-Otoño del 2009). Se nos daba un tema cada semana, y teníamos que exponer algún aspecto relacionado con ello en un breve post, tratando principalmente las impresiones personales que, desde un punto de vista antropológico, nos llamaron la atención de la sociedad japonesa. De allí salieron temas interesantes, y en ocasiones dignos de abrir debate, por lo que espero que sea del agrado de quien sea que quiera leerme.

Así pues, empiezo con el primer post, dedicado a mis primeras impresiones del país.

Originalmente publicado en Keihan Chronicle el 15 de setiembre del 2009.

¿Es Japón distinto?

Esta pregunta podría recibir respuestas muy variadas dependiendo de a quién se le dirija. Para alguien procedente de más de 10.000 kilómetros al Oeste, la reacción más lógica al tomar tierra sería la de sorpresa y emoción por sumergirse de lleno en una cultura que le es totalmente nueva. Los libros, la historia y la gente misma siempre ha dividido el mundo entre Este y Oeste como polos opuestos, y la mayoría de estas personas cree en esta distinción, imaginándose el otro lado como algo exótico o incluso extraño. ¿Es esta distinción real? Quién sabe, esto depende también del punto de vista que se tome.

Un jóven yamabushi, no creo que ningún niño en España juegue a meditar

De algún modo yo creía en esa diferencia, y esperaba que eso me chocara de una manera u otra, pero lo que más me impresionó al llegar fue precisamente que no estaba tan impresionado como creía que estaría. Es cierto que las diferencias entre Japón y mi país son evidentes: carteles escritos en kanji, futones en lugar de camas, palillos en lugar de cubiertos, bicis por todas partes… Pero me di cuenta de que la gente hace las mismas cosas en todo el mundo, de una manera distinta, pero al fin y al cabo lo mismo.

Neither flying cars nor giant robots around, just a crowded train station
Ni coches voladores ni robots gigantes a la vista, simplemente una estación llena de gente

Quizás es porque he leído y visto un montón de material sobre Japón en los últimos años, y las cosas aquí ya son de algún modo familiares para mí, o a lo mejor es porque en estas dos semanas en Hirakata no he sido capaz de ver todavía Japón en toda su gloria pero, al fin y al cabo, no me he sentido tan impresionado como creía que me sentiría. Eso es sólo una primera impresión, y queda mucho por venir en mi experiencia en Japón, así que podría tratarse simplemente de una reacción momentánea que podría desvanecerse a medida que descubra cosas nuevas. El tiempo dirá.





Flotando en el aire

23 09 2011

「浮遊」/[fuyuu]: Flotar, levitar.

Eso es a lo que Natsumi Hayashi dedica su tiempo libre, y nos deja muestra de ello en su blog yowayowa camera woman diary, combinado con alguna que otra instantánea de sus gatos.

 

Hace unos meses que sigo su blog, y la calidad de las fotos siempre está a la altura de su talento. Buena fotógrafa y mejor saltadora.

Precisamente es la calidad de su obra que ha hecho que numerosos medios y blogs de todo el mundo le hayan dedicado algunas líneas, y es que sorprende con cada una de sus publicaciones. Y lo mejor, que te deja con una sonrisa que te permite flotar junto a ella durante unos instantes.





Homenaje a Japón

2 07 2011

Esto es algo que hacía tiempo que tenía en mente hacer, pero que fui demorando más que nada por la pereza innata que me caracteriza.  Pero finalmente aquí está, un pequeño homenaje a mi año en Japón, a las experiencias vividas, y muy especialmente a aquella gente que me acompañó e hizo de ello una experiencia inolvidable.

Espero que guste y que ayude a transmitir, aunque sea un poco, mis sentimientos por este país.





Rock4Japan

2 06 2011

Poco a poco Japón va recuperándose del desastre, pero aunque apenas ya no se hable de ello en los medios, todavía hay mucho trabajo que hacer. Hay secuelas que no podrán ser borradas, pero gracias al trabajo de entidades y voluntarios todo va volviendo lentamente a la normalidad. La ayuda es necesaria y tiene que ser continuada, y por suerte hay mucha gente en el mundo dispuesta a ayudar de un modo u otro.

Los actos benéficos son una de las opciones más populares para fomentar las donaciones, y además aportan riqueza cultural a los asistentes, por lo que todo el mundo gana. En referencia a la catástrofe de Japón ya han sido muchos los actos organizados, y me alegra ver que a pesar del enfriamiento del tema continuan con fuerza.

Uno de ellos tendrá lugar este domingo 5 de junio en la sala Apolo [2] de Barcelona, con un cartel muy variado y original que hará las delicias de todos, y además toda la recaudación irá destinada a la Cruz Roja japonesa, por lo que no hay excusa para no echarle un vistazo.

La entrada son 8€ (anticipada) o 10€ (en taquilla) y el concierto empieza a las 19:30

Más información el la web oficial del evento: http://www.rock4japanbcn.com/

Aquí os dejo el poster:





NIPPON ganbare!!

16 03 2011

 

Lucha y levántate de tus cenizas, como tú solo sabes hacer ¡Ánimos Japón!

ニッポンがんばれ!!

 

Una ayuda, por pequeña que sea, siempre es útil. Ayudemos al ave fénix a alzar el vuelo:

Donativo a través de Cruz Roja Española