Ni Japón se salva de esto

4 10 2009

Primero de todo quiero disculparme por la demora en mis actualizaciones. Estoy preparando una entrada sobre Osaka que espero (si la conexión “fluctuante” que tengo me lo permite) publicar pronto.

Por ahora solo quería mostrar que en España no somos los únicos en recibir una avalancha de nuevos fascículos cada otoño. Pues sí, creía que era algo muy típico de mi país, pero parece ser que la globalización ha llegado a extremos insospechables. Claro está que no todo es exactamente igual, pues en lugar de cosas como “abanicos de colección”, “relojes antiguos” o “casa de muñecas victoriana” tienen básicamente material histórico-nostàlgico autóctono como “construye un Zero-sen de la Segunda Guerra Mundial”, “Reconstruye una estación de tren del peródo Shôwa”, o como el que podéis ver, “Clásicos de ciencia ficción de la Tôhô”.

Primer número: Godzilla (1954)

Primer número: Godzilla (1954)

Lo compré más que nada por curiosidad, por 990 yenes no se pierde nada, aunque resulte ser que no lleve subtítulos ni en japonés. Aún así la edición está bastante cuidada, con una presentación atractiva y un fascículo con buen material que hasta incluye un poster.

Las entrañas de la bestia

Las entrañas de la bestia

Aun así, lo que más me inquietó fue ver algo que los más avispados ya habréis notado, quién lo publica. Una cosa es que tengan coleccionables, pero otra cosa es que cierta empresa tenga el monopolio internacional de este tipo de cosas. Vaya vaya con el señor deAgostini…

Inconfundible, ya sea en España o en Japón

Inconfundible, ya sea en España o en Japón