El experimento del Ramune

18 09 2009

Con esto estreno mi sección de vídeos (y de hecho me estreno editándolos), que espero poder hacerla más o menos contínua.

El Ramune es un refresco japonés que si por si mismo no tiene ningún interés (por qué negarlo), es su misteriosa botella la que me llevó a salir a la caza de esta excentrecidad bebible. Para saber más del tema siempre nos queda nuestra querida Wikipedia.





Hirakata Eki

12 09 2009

Bien, como prometí voy a hablar un poco del centro de la ciudad, aunque la verdad no hay mucho que se pueda contar. Es verdad que al llegar se ven edificios (un poco) más altos de lo normal, carteles vistosos y bastantes tiendas y centros comerciales, pero aun así deja un poco que desear.

Centro

Centro

¡Cuidao con las bicis!

¡Cuidao con las bicis!

Eso lo pudimos comprobar el día en que nos pasamos horas rondando la zona en busca de una tienda de electrónica y no encontramos NI UNA. Parece ser que la gente de allí se va a Osaka a comprar estas cosas porque no encontramos ni un mísero sitio donde vendiesen cámaras de fotos en todo el centro. De ropa, comida, todo a cien o peluquerías lo que quieras, pero no mucho más. Almenos hay un Tsutaya (librería y tienda de CDs y DVDs) en el que pude encontrar material interesante bastante rebajado.

80% off :D

80% off 😀

En esta zona también se encuentra lo que se podría denominar como Ayuntamiento, un edificio viejo y roñoso por dentro y por fuera que transpira funcionariado por todos sus poros. Tuve que ir para hacer los papeles para solicitar la Alien Registration Card, y tuve que pasar una hora de tedio sentado allí en un rincón con una ventana que daba a un patio interior, tan descuidado como el resto, con una estatua de un panda y otra de un koala (!?). Almenos amenizó la cosa el tipo que me atendió, que a pesar de su actitud y tono monótono de funcionario, lucía un enorme tupé a lo Elvis. No me fue difícil adivinar cuales serían sus aficiones…

Cerca del Ayuntamiento (el cual no vale la pena fotografiar)

Cerca del Ayuntamiento (el cual no vale la pena fotografiar)

Pero no todo es malo, también hay algunos buenos sitios donde comer, como el Botejuu, especializado en Okonomiyaki, o el Janbo Yakitori, donde todos los platos cuestan 280 yenes. Por supuesto también hay karaoke, aunque en un principio me saturé un poco al verme obligado a ir 3 días seguidos 😛

¡Kanpai! en el Botejuu

¡Kanpai! en el Botejuu

Omusoba y okonomiyaki

Omusoba y okonomiyaki

Yakitori con curry y mayonesa

Yakitori con curry y mayonesa

Y para acabar, algunas fotillos más del lugar. ¡Hasta la próxima entrada!

Recreativas en el centro comercial

Recreativas en el centro comercial

Chinpira / yakuza a la venta

Chinpira/yakuza a la venta

Detrás de este conbini está el ascensor que sube al karaoke

Detrás de este conbini está el ascensor que sube al karaoke

Centro de noche

Centro de noche

Esperando el bus para volver a casa

Esperando el bus para volver a casa





Hirakata

9 09 2009

Hirakata, ese es el nombre de mi ciudad de acogida, donde se encuentran mi residencia y universidad y que curiosamente comparte nombre con el videojuego para aprender el silabario japonés que creó un amigo hace unos años.

Saliendo de la residencia

Saliendo de la residencia

¡Cuidado con los coches cúbicos!

¡Cuidado con los coches cúbicos!

Es difícil describir Hirakata en terminos comparativos con la típica ciudad española. Si miramos los datos objetivos veremos que tiene 409.813 habitantes, una cifra nada despreciable que la convierte en una urbe a tener en cuenta. Aún así, la impresión que da desde dentro es la de una pequeña ciudad de provincias, por no decir un pueblo grande. Tengo que aclarar que tampoco he tenido la oportunidad (o las ganas) de explorar el sitio en toda su extensión, pero no creo que me equivoque mucho si digo que no hay mucho que hacer en Hirakata.

Niño aburrido haciendo el monje asceta en los chorros del parque

Niño aburrido haciendo de monje asceta en los chorros del parque

Por lo que conozco de ella, puedo diferenciar entre 2 tipos de zonas, la residencial y la comercial. La primera es donde se encuentra tanto la residencia como el campus de la universidad, y se compone básicamente de calles estrechas y retorcidas llenas de casas más o menos tradicionales con sus tejados japoneses, mini jardincitos y coches cúbicos aparcados en lo que ellos le deben llamar “garaje”, pero que creo que responde más al concepto de “rincón”. A parte de esto no hay mucho; algún parque, una biblioteca pública (en la que apenas hay mesas), y poco más. Por la misma naturaleza de la zona, el hecho de ir a comprar comida (tarea casi diaria), se convierte en una excursión de media hora, todo para volver a casa con minibolsas de lo que sea (aquí casi todos los productos llevan muy poca cantidad) a precios no muy razonables (por ahora toca cenar ramen o sucedáneos cada noche).

Top World, el super en que antes de cerrar ya te están vaciando las estanterías

Top World, el super en que antes de cerrar ya te están vaciando las estanterías

Otro tema a destacar de la zona es la afluencia de bicicletas, la mayoría de ellas suicidas. No miento si digo que en los días que llevo aquí no he visto apenas unos pocos japoneses a pie. Aquí cada uno va a su bola, y tienes que estar muy atento para no ser arrollado por una señora conduciendo paraguas en mano y con su “máscara de soldador” para que no le toque el sol. Tampoco es raro ver alguien leyendo el periódico o enviando mensajes con el móvil mientras recorre las calles a velocidades considerables (incluso vi una chica con paraguas y móvil a la vez). Por cierto, se me olvidaba comentar que aquí las bicis circulan por la acera (donde la hay), cosa que aumenta el peligro para los pobres gaijin transeuntes.

¡Bicis!

¡Bicis!

Lo único que trunca la zona residencial es una enorme factoría de la compañía de vehículos de construcción Komatsu y, por supuesto, el campus universitario. Supongo que tendré oportunidad de hablaros más detalladamente del campus en próximas actualizaciones, pero aquí os dejo un par de fotos para que os hagáis a la idea.

¡Tacháaaaaaan!

¡Tacháaaaaaan!

Mirando hacia el otro lado

Mirando hacia el otro lado

Y algunas fotos extra del barrio como bonus, por haberos portado tan bien.

Casitas y baretos

Casitas y baretos

Políticos japoneses

Políticos japoneses

En una esquina cualquiera

En una esquina cualquiera

Takeshi Kitano anunciando una escuela de idiomas

Takeshi Kitano anunciando una escuela de idiomas

Típico habitante de Hirakata

Típico habitante de Hirakata

Pues bién, con esto habéis visto la parte de la ciudad donde paso la mayor parte del tiempo. La próxima vez intentaré mostrar un poco la zona más comercial del centro, que de primeras aparenta mucho pero después no es lo que parece.

Espero poder escribir pronto, si es que las clases y los exámenes (¡sí, exámenes ya!) me lo permiten, aunque también cabrá ver si sobrevivo al “Sports Festival” de este sábado… No sé, ya veremos 😛





De camino a Kansai

5 09 2009

Parece mentira pero ya hace una semana que llegué a Japón. La verdad es que han pasado muchas cosas en este período y los días han pasado volando. Primero de todo siento haber tardado tanto en escribir, pero la verdad es que en los pocos momentos libres que tenía entre reuniones y demás tareas me sentía demasiado cansado para ponerme a escribir.

Así pues no me ando con más rodeos y empiezo resumiendo un poco lo que ha pasado durante estos días. ¡Que empieze el viaje!

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Barcelona - Helsinki, el primer paso

El primer viaje fue bastante normalillo, no se me hizo excesivamente largo. Los primeros “contratiempos” surgieron en el mismo aeropuerto de Barcelona cuando los guardias civiles me notaron algo “raro” en los pantalones y tuvieron que examinarme ¬¬ En fin, simplemente llevaba algo de dinero y al comprobarlo me dejaron ir.

Adiós Barcelona

Adiós Barcelona

Este vuelo fue el mejor en cuanto a vistas, ya que se veían una gran variedad de paisajes desde la ventanilla. Montañas, lagos, prados, a saber…

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En Helsinki nos tuvimos que esperar un par de horas, tiempo de sobra para aburrirse en este miniaeropuerto en que las pocas tiendas que hay están repetidas. Pero bueno, poco antes de la hora de embarcar ya se empezaron a concentrar japoneses ahí, muchos de ellos adolescentes que volverían de un viaje del instituto o algo así (eso es un viaje, y no el que hize con mi instituto a Burgos).

Sobre el avión Helsinki – Osaka, qué decir. Era estrecho, incómodo, y no se podia ver nada por la ventanilla, ya fuese por las nuves predominantes, los tropocientosmil metros de altura a los que volábamos, o simplemente a que la mayoría de tiempo que duró el vuelo era de noche. El hecho de tener un tipo con pinta de yakuza al lado (americana oscura con botones dorados un par de tallas demasiado grande, pantalones beige que no pegaban nada y una desconcertante camisa verde con lunares blancos). Como única vía de entretenimiento me quedaba la “cónsola” que había en cada asiento en la que supuestamente podíamos ver pelis, escuchar música y jugar a videojuegos. La única peli que tenían en español era Dragon Ball Evolution, y con esto ya está todo dicho… Intenté mirar una peli japonesa pero era muy larga y lenta y la dejé, después probé con Watchmen, pero no entendía un pijo de lo que decían y los subtítulos en mandarin me sacaron de quicio. En fin, ¿qué quedaba? ¡Ah sí, los videojuegos! Si os divierte jugar a La Serpiente, a Golf, al solitario estáis de enhorabuena, pero a mi estos juegos con gráficos de 386 no me decían nada. Mejor hubiese sido que hubiesen puesto una NES con el Mario Bros. Al final me limité a escuchar algo de música mientras intentaba dormir (algo que no conseguí), siempre que no se les colgaba el sistema.

¿Quién dice que el Linux no se cuelga?

¿Quién dice que el Linux no se cuelga?

Lo más entretenido resultó ser ir siguiendo el GPS que nos decía por dónde pasábamos, poca cosa más podía hacer.

A punto de llegar

A punto de llegar

Por fin, alrededor de las 10 de la mañana (hora japonesa), el avión llegó a su destino, aunque de lo nublado que estaba no pude ver tierra hasta que prácticamente hubimos aterrizado. Pero bueno, después de tanto tiempo de espera ya había llegado en Japón, donde me esperaba una nueva vida que justo he empezado!

This is Japan! El suelo nos lo dice

This is Japan! El suelo nos lo dice

Por ahora lo dejo aquí, pero prometo continuar pronto con la llegada a Hirakata, la ciudad/pueblucho que me ha acogido 😛

¡Hasta pronto!